REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

Mensajeros silenciosos: exosomas como biomarcadores en la enfermedad renal

Silent Messengers: Exosomes as Biomarkers in Kidney Disease

Carol Denisse Vásquez Ramos 1A; Luz Marcela Cadena Agreda 1B

    1. Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad Técnica Particular de Loja, Ecuador

ORCID: 0009-0009-1556-1226
ORCID: 0000-0002-6189-498X

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Palabras Clave: Exosomas, biomarcadores, enfermedad renal, microARN, acuaporinas.

Keywords: Exosomes, Biomarkers, Kidney disease; microRNAs, Aquaporins.

Fecha recepción: 15-12-2025
Fecha aceptación: 31-03-2026
Fecha publicación: 02-07-2026
DOI: 10.65183/revind.e17.07

Resumen

La enfermedad renal constituye un problema creciente de salud pública debido a su progresión silenciosa y a la limitada sensibilidad de los marcadores diagnósticos convencionales, cuya capacidad para detectar daño temprano resulta insuficiente. Este artículo tuvo como finalidad sintetizar la evidencia científica disponible acerca del uso de exosomas como biomarcadores para la detección precoz y el seguimiento de la enfermedad renal. Se desarrolló una revisión narrativa de la literatura en PubMed, Scopus y la Biblioteca Virtual en Salud, considerando artículos originales publicados en los últimos diez años. Se seleccionaron estudios que evaluaron proteínas, microARN, mARN y circARN contenidos en exosomas urinarios y plasmáticos asociados con lesión tubular, inflamación, fibrosis y deterioro progresivo de la función renal. Los hallazgos demostraron que diversos microARN exosomales permitieron identificar lesión renal aguda antes del aumento de creatinina sérica, mientras que proteínas como AQP1 y AQP2 presentaron valores diagnósticos elevados para la identificación de daño tubular inicial. En el trasplante renal, varios biomarcadores exosomales ayudaron a predecir rechazo agudo y disfunción del injerto sin recurrir a métodos invasivos. En conjunto, la evidencia mostró que los exosomas representan herramientas de detección no invasivas con rendimiento diagnóstico prometedor, aunque no todos los estudios reportan sensibilidad y especificidad de forma explícita. De igual forma, se identificó la necesidad de estandarizar los métodos de aislamiento y caracterización, así como de validar estos biomarcadores en estudios multicéntricos amplios para garantizar su aplicación clínica.

Abstract

Chronic kidney disease is a growing public health concern due to its silent progression and the limited sensitivity of conventional diagnostic markers, which fail to detect early renal injury. This review aimed to synthesize the scientific evidence on the use of exosomes as biomarkers for the early detection and monitoring of kidney disease. A narrative literature review was conducted in PubMed, Scopus and the Virtual Health Library, including original studies published within the last ten years. Studies evaluating proteins, microRNAs, mRNAs and circRNAs contained in urinary and plasma exosomes associated with tubular injury, inflammation, fibrosis and progressive renal dysfunction were included. Findings showed that several exosomal microRNAs detected acute kidney injury earlier than serum creatinine changes, while proteins such as AQP1 and AQP2 demonstrated strong diagnostic performance for early tubular injury. In kidney transplantation, several exosomal biomarkers predicted acute rejection and graft dysfunction, offering non-invasive alternatives to biopsy. Overall, the evidence suggests that exosome represent non-invasive diagnostic tools with promising diagnostic performance, although not all studies explicitly report sensitivity and specificity. In addition, standardization of isolation and characterization methods, along with validation in large multicenter studies, is still required before their routine clinical implementation.

Introducción

La enfermedad renal (ER) representa una amenaza creciente para la salud pública debido a su progresión silenciosa y a la limitada sensibilidad de los marcadores diagnósticos convencionales, como la creatinina sérica, la tasa de filtración glomerular estimada y la albuminuria, los cuales reflejan alteraciones tardías y no permiten identificar daño inicial (1). La necesidad de biomarcadores más sensibles ha impulsado la búsqueda de herramientas capaces de detectar cambios moleculares precoces que anteceden al deterioro funcional del riñón.

Los exosomas son vesículas extracelulares de origen endosomal (30–150 nm), mientras que las microvesículas se originan por gemación directa de la membrana plasmática y suelen presentar mayor tamaño. Ambas participan en la comunicación intercelular.

En este contexto, los exosomas vesículas extracelulares liberadas por diversas células, incluidos podocitos y células tubulares, han adquirido relevancia por su capacidad de transportar proteínas, lípidos, mARN, circARN y microARN, que reflejan de manera directa el estado fisiológico y patológico de las células renales (2). Estas vesículas, presentes en orina y sangre, permiten acceder a información renal de forma no invasiva, con el potencial de detectar lesión antes de que se produzcan cambios en los marcadores tradicionales (3). En múltiples estudios, los perfiles de microARN, proteínas como AQP1/AQP2 y transcritos como UMOD han mostrado capacidad diagnóstica superior, al momento de  identificar inflamación, fibrosis y daño tubular en etapas tempranas (4).

El interés en los exosomas radica en que sus biomarcadores no solo posibilitan la detección de lesión renal aguda (LRA) y enfermedad renal crónica (ERC) incipiente, sino que también ayudan a diferenciar etiologías y a predecir complicaciones como rechazo del injerto en trasplante renal, lo que los posiciona como herramientas prometedoras en la medicina de precisión (5).

Por lo mencionado, es necesario continuar la investigación y síntesis de la evidencia disponible acerca de uso de exosomas y su potencial clínico en las áreas que requieren mayor investigación.

Metodología

Se desarrolló una revisión narrativa de la literatura, por lo cual no se siguió un protocolo sistemático estricto; sin embargo, se empleó una estrategia estructurada de búsqueda basada en conceptos clave para orientar la selección de estudios relevantes. (Tabla 1).

Tabla 1. Estrategia PICO

La recopilación bibliográfica se realizó entre enero de 2015 y diciembre de 2025. Se emplearon ecuaciones de búsqueda específicas combinando términos MeSH y DeCS con operadores booleanos, por ejemplo PubMed ((«extracellular vesicles»[Title/Abstract] OR exosomes[Title/Abstract]) AND («kidney»[Title/Abstract] OR «renal»[Title/Abstract]) AND («biomarker»[Title/Abstract] OR «marker»[Title/Abstract] OR «diagnostic»[Title/Abstract])), Scopus y BVS/LILACS («Exosomes» OR «Extracellular Vesicles») AND («Biomarkers» OR «Diagnostic Markers» OR «Prognostic Markers») AND («Kidney Disease» OR «Renal Disease» OR «Kidney Injury» OR «Nephropathy») AND («Silent Messengers» OR «Intercellular Communication»). El proceso de selección fue realizado por dos revisores independientes, quienes evaluaron de forma paralela los títulos, resúmenes y textos completos; lasdiscrepancias se resolvieron mediante consenso. Además, se emplearon palabras clave relacionadas con el tema central: “exosomes”, “extracellular vesicles”, “biomarkers”, “kidney disease”, “renal injury” y términos equivalentes.

Se consideraron los siguientes criterios de inclusión para la selección de los artículos: estudios que abarquen los exosomas como biomarcadores de la enfermedad renal en el diagnóstico temprano y que respondieron directamente al objetivo planteado en la investigación; artículos originales, específicamente ensayos clínicos originales y observacionales; artículos publicados en los últimos 10 años, idioma inglés y español. Se excluyeron artículos duplicados, tesis, los artículos con texto incompleto o sin acceso total al contenido, así como aquellos que no se relacionaran con el objetivo establecido en el estudio.

En el proceso de identificación y selección de estudios, se realizó una búsqueda en bases de datos que incluyeron a PubMed (n = 16), Scopus (n = 89) y la Biblioteca Virtual de la Salud (n = 14); de esta manera se obtuvo un total de 119 registros. Tras la eliminación de duplicados, se incluyeron 112 registros para el cribado inicial. Posteriormente, estos fueron evaluados mediante la revisión de título y resumen, con lo cual se excluyeron 94 estudios por no cumplir con los criterios de inclusión y exclusión establecidos. Como resultado, 18 artículos fueron escogidos para la evaluación de elegibilidad mediante lectura a texto completo, de los cuales 2 fueron rechazados. Finalmente, se incluyeron 16 artículos en la revisión.

Figura 1. Diagrama de flujo del proceso de búsqueda y selección de estudios.

Resultados

Tras la aplicación de los criterios de inclusión y exclusión, y conforme al proceso de cribado descrito anteriormente, de los 119 artículos iniciales, se seleccionan finalmente 16, los cuales fueron incluidos en la síntesis cualitativa y se presentan en la tabla 2.

Tabla 2. Resultados

Nota: Sen. = sensibilidad; Esp. = especificidad; AUC = área bajo la curva ROC; uEV = vesículas extracelulares urinarias; suEV = vesículas extracelulares séricas; miR = microARN; mRNA = ARN mensajero; circRNA = ARN circular; AQP = acuaporina; CPP = partículas calciproteicas; GRP = proteína rica en Gl; DN = nefropatía diabética; ERC= enfermedad renal crónica; AKI = lesión

Discusión

Los estudios analizados evidencian de manera consistente que los exosomas representan una herramienta diagnóstica prometedora en diversos escenarios de enfermedad renal, tanto aguda como crónica. El análisis conjunto de los dieciséis artículos demuestra que los biomarcadores contenidos en estas vesículas microARN, proteínas, mARN y circARN reflejan procesos fisiopatológicos como inflamación, fibrosis y lesión tubular, incluso antes de que los marcadores convencionales presenten cambios detectables.

En el contexto de la lesión renal aguda (LRA), los microARN exosomales se comportaron como biomarcadores tempranos de daño tubular. En el estudio de Liu et al., miR-184 y miR-6766-3p aumentaron significativamente en las primeras horas posteriores al insulto isquémico en cirugía cardíaca pediátrica, alcanzando un AUC cercano a 0.86, rendimiento superior al de la creatinina sérica, que mostró una elevación tardía (6). Estos hallazgos concuerdan con investigaciones externas que demuestran una liberación precoz de miARN asociada con estrés oxidativo y necrosis tubular en modelos de isquemia-reperfusión y LRA por sepsis (22). En conjunto, la evidencia refuerza la utilidad de los miARN exosomales como biomarcadores sensibles y específicos para la identificación temprana de LRA, especialmente en escenarios clínicos donde la detección oportuna es determinante para prevenir progresión hacia disfunción renal establecida.

En cuanto a las enfermedades glomerulares y trastornos metabólicos, los exosomas también revelaron capacidad para diferenciar etiologías y detectar daño subclínico. En el estudio multicéntrico de Trabulus et al., un panel de cinco microARN urinarios permitió distinguir de manera precisa la nefropatía diabética de la glomeruloesclerosis focal y segmentaria, lo cual podría reducir la necesidad de procedimientos invasivos como la biopsia renal en casos con diagnóstico incierto (7). De forma complementaria, la reducción de CD133+ en exosomas urinarios descrita por Dimuccio et al., se asoció con daño tubular avanzado, con un rendimiento diagnóstico elevado (AUC ~0.88), lo cual sugirió que este marcador podría ser útil para identificar deterioro estructural antes de manifestaciones clínicas evidentes (8).

Dentro de la nefropatía diabética temprana, los mARN CDH2 y MCP-1 mostraron capacidad moderada para discriminar etapas iniciales de la enfermedad, con valores de AUC de 0.75 y 0.66, respectivamente, lo que indica que su uso podría complementar los parámetros tradicionales en poblaciones de riesgo (20). Estos resultados se alinean con investigaciones adicionales que señalan que diversos microARN y mARN contenidos en exosomas pueden alterarse antes de que exista deterioro en el filtrado glomerular (20,23,24).

En nefropatía por IgA, los circARN exosomales se correlacionan con el grado de severidad histológica y muestran diferencias según características clínicas relevantes, lo que sugiere que podrían emplearse en el futuro como biomarcadores alternativos al seguimiento histológico repetido (11). Estudios paralelos también han reportado la participación de microARN urinarios en la actividad inflamatoria mesangial, lo que refuerza la relevancia de estos marcadores en enfermedades glomerulares inmunomediadas (25).

En el ámbito del trasplante renal, los exosomas demostraron un potencial particularmente alto para la detección precoz de rechazo, fibrosis y disfunción del injerto. Los microARN miR-21 y miR-29c probaron asociación significativa con fibrosis intersticial y atrofia tubular, incluso antes de que se identificaran alteraciones en creatinina o TFGe, lo que evidencia su utilidad para monitorizar la salud del injerto (9). Así mismo, proteínas como TSPAN1 y Hemopexina presentaron elevaciones específicas en casos de rechazo celular agudo, permitiendo diferenciar pacientes estables de aquellos con rechazo mediado por células T (10). Estos hallazgos se encuentran en consonancia con estudios externos que demuestran que las vesículas extracelulares capturan señales tempranas del microambiente inflamatorio del injerto y pueden anticipar episodios de rechazo clínico (26). Además, perfiles proteómicos avanzados como PCK2 aportaron valor diagnóstico significativo en el periodo peritrasplante, lo que amplía su posible aplicación en estrategias de medicina personalizada (13).

Para la enfermedad renal crónica (ERC), varios biomarcadores exosomales destacaron por su excelente rendimiento diagnóstico. Las acuaporinas AQP1 y AQP2 alcanzaron áreas bajo la curva cercanas a 0.90 y manifestaron una disminución progresiva en relación con el deterioro de la función renal, superando la sensibilidad de la creatinina y la albuminuria para identificar daño tubular inicial (14). En la misma línea, el mARN UMOD reflejó estrechamente el declive en la TFGe, lo que lo posiciona como un biomarcador temprano de disfunción tubular (12). Adicionalmente, la pérdida de proteínas tubulares esenciales en exosomas se asoció con la progresión del daño estructural renal, reforzando el papel de estas vesículas como indicadores de deterioro sostenido (17). En estadios avanzados de ERC, los marcadores fetuin-A y GRP mostraron disminución significativa y se correlacionaron con la presencia de calcificación vascular, un fenómeno clave que explica el aumento del riesgo cardiovascular en esta población (18). Estos hallazgos coinciden con estudios recientes que destacan el papel activo de las partículas calciproteicas en la progresión de complicaciones vasculares asociadas a ERC (27).

En conjunto, los estudios revisados reportaron áreas bajo la curva superiores a 0.70 para la mayoría de los biomarcadores analizados, lo cual indica un desempeño diagnóstico aceptable a bueno en diversas condiciones renales. Los exosomas no solo destacaron su utilidad para detectar daño renal temprano, sino también para diferenciar etiologías, estratificar progresión y monitorear la evolución del injerto renal en pacientes trasplantados. Sin embargo, persisten limitaciones metodológicas relevantes, entre ellas la heterogeneidad en las técnicas de aislamiento, la variabilidad en los métodos analíticos y el tamaño muestral reducido de varios estudios. La falta de estandarización constituye un obstáculo significativo para la implementación clínica y dificulta la comparación directa entre estudios, situación también descrita en revisiones recientes (28).

Pese a estas limitaciones, la evidencia disponible respalda de manera sólida el potencial clínico de los exosomas como biomarcadores no invasivos en la evaluación renal. Su capacidad para reflejar cambios moleculares tempranos en el glomérulo, el túbulo y el injerto renal los posiciona como candidatos ideales para complementar, e incluso mejorar, los métodos diagnósticos actuales. La estandarización de protocolos de aislamiento y el desarrollo de estudios multicéntricos amplios permitirán en un futuro próximo validar estos biomarcadores en la práctica clínica.

De manera comparativa, los biomarcadores con mayor potencial clínico incluyen los microARN exosomales (como miR-21 y miR-29c), así como las acuaporinas AQP1 y AQP2, los cuales han demostrado consistentemente mejores desempeños diagnósticos en diferentes contextos clínicos. Otros biomarcadores como CD133, UMOD mRNA y proteínas proteómicas presentan utilidad complementaria, especialmente en la estratificación y seguimiento de la enfermedad.

Desde el punto de vista de la implementación, la disponibilidad de tecnologías para el aislamiento y análisis de exosomas es actualmente limitada y variable a nivel mundial, pero, desde luego, es más accesible en centros de investigación de países desarrollados. A nivel nacional y local, su uso aún es restringido y es principalmente experimental. Además, los costos asociados a técnicas como ultracentrifugación, secuenciación y proteómica representan una barrera importante para su incorporación en la práctica clínica rutinaria.

Conclusiones

Los exosomas representan biomarcadores no invasivos con alta sensibilidad para la detección temprana y el seguimiento de la enfermedad renal. La evidencia analizada demuestra que los microARN, proteínas, mARN y circARN contenidos en estas vesículas reflejan procesos fisiopatológicos clave como lesión tubular, inflamación y fibrosis antes de que se manifiesten alteraciones en marcadores tradicionales como la creatinina o la TFGe. Entre los biomarcadores evaluados, los microARN exosomales y las acuaporinas AQP1/AQP2 mostraron los rendimientos diagnósticos más altos, particularmente en la identificación de lesión renal aguda, enfermedad renal crónica inicial y complicaciones de trasplante renal.

A pesar del potencial clínico observado, persisten limitaciones relacionadas con la falta de estandarización en técnicas de aislamiento y análisis, así como la escasa validación de cohortes amplias. En este sentido, resulta imprescindible la validación clínica en estudios multicéntricos y la estandarización metodológica como condición previa a su implementación rutinaria. Así mismo, estos biomarcadores deben considerarse como herramientas complementarias, y no sustitutivas, de los marcadores tradicionales actualmente utilizados en la práctica clínica.

Conflicto de intereses

No existen conflictos de intereses relacionados con la elaboración de este artículo de revisión.

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Vásquez C, Cadena L. Mensajeros silenciosos: exosomas como biomarcadores en la enfermedad renal. Revisión bibliográfica. Indexia. Agosto 2026.

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