REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
Metabolitos bacterianos de la microbiota oral como indicadores clave de inflamación crónica sistémica
Bacterial metabolites from the oral microbiota as key indicators of chronic systemic inflammation.
Claudia Alexandra Gómez Córdova 1A
Departamento Ciencias de la Salud, Carrera de Medicina, Universidad Técnica Particular de Loja, Ecuador
Palabras Clave: Microbiota oral; metabolitos bacterianos; inflamación crónica sistémica; disbiosis oral; enfermedades crónicas.
Keywords: Oral microbiota; bacterial metabolites; chronic systemic inflammation; oral dysbiosis; chronic diseases.
Fecha recepción: 01-12-2024
Fecha aceptación: 11-01-2025
Fecha publicación: 20-02-2025
DOI: 0009-0006-3230-7148
Resumen
La presente revisión integradora tuvo como objetivo analizar el papel de los metabolitos bacterianos derivados de la microbiota oral como indicadores clave de inflamación crónica sistémica y su responsabilidad en el desarrollo de enfermedades crónicas. El estudio de la evidencia científica contemporánea permitió establecer que la cavidad oral no funcionó como un compartimento anatómico aislado, sino como un reservorio dinámico de mediadores inflamatorios con capacidad de modular respuestas sistémicas. En condiciones de eubiosis, la microbiota oral —conformada por más de 700 especies bacterianas— contribuyó al mantenimiento de la homeostasis local y sistémica; no obstante, factores como la higiene bucodental deficiente, el tabaquismo y determinadas condiciones sistémicas favorecieron la instauración de disbiosis oral y la expansión de microorganismos patógenos, entre los cuales la Porphyromonas gingivalis mostró una relevancia fisiopatológica significativa.
La evidencia revisada indicó que los metabolitos bacterianos de origen oral, incluidos los lipopolisacáridos y las proteasas, atravesaron el epitelio gingival y accedieron al torrente sanguíneo, promoviendo endotoxemia metabólica y elevación sostenida de biomarcadores inflamatorios sistémicos asociados con aterosclerosis, resistencia a la insulina y alteraciones metabólicas. Asimismo, la translocación de bacterias orales se asoció con modificaciones del microbioma intestinal y aumento de la permeabilidad epitelial, lo que exacerbó procesos inflamatorios digestivos y sistémicos. Finalmente, se destacó que la saliva reflejó el estado bioquímico del organismo y constituyó una fuente prometedora de biomarcadores para la identificación temprana de riesgos sistémicos, incluidos procesos neurodegenerativos. Estos hallazgos reforzaron la necesidad de integrar el eje oral-sistémico en la comprensión clínica de la inflamación crónica y en la formación médica contemporánea.
Abstract
This integrative review aimed to analyze the role of bacterial metabolites derived from the oral microbiota as key indicators of chronic systemic inflammation and their involvement in the development of chronic diseases. The evaluation of contemporary scientific evidence demonstrated that the oral cavity did not function as an isolated anatomical compartment but rather as a dynamic reservoir of inflammatory mediators capable of modulating systemic responses. Under eubiotic conditions, the oral microbiota—comprising more than 700 bacterial species—contributed to local and systemic homeostasis; however, factors such as inadequate oral hygiene, tobacco use, and specific systemic conditions promoted oral dysbiosis and the expansion of pathogenic microorganisms, among which Porphyromonas gingivalis showed marked pathophysiological relevance.
The reviewed evidence indicated that oral bacterial metabolites, including lipopolysaccharides and proteases, crossed the gingival epithelium and entered the bloodstream, promoting metabolic endotoxemia and sustained elevation of systemic inflammatory biomarkers associated with atherosclerosis, insulin resistance, and metabolic disturbances. Additionally, oral bacterial translocation was associated with alterations of the intestinal microbiome and increased epithelial permeability, which intensified digestive and systemic inflammatory processes. Finally, saliva reflected the biochemical status of the organism and represented a promising source of biomarkers for early identification of systemic risk, including neurodegenerative disorders, as suggested by the detection of proteolytic metabolites of P. gingivalis within the central nervous system. These findings reinforced the importance of incorporating the oral–systemic axis into the clinical understanding of chronic inflammation and contemporary medical education.
Introducción
La inflamación crónica sistémica constituyó un mecanismo fisiopatológico central en el desarrollo y la progresión de múltiples enfermedades no transmisibles, incluidas patologías cardiovasculares, metabólicas, neurodegenerativas y autoinmunes. Tradicionalmente, su estudio se concentró en factores genéticos, metabólicos y ambientales, mientras que la cavidad oral fue considerada un compartimento anatómico independiente. No obstante, la evidencia científica acumulada cuestionó esta visión y posicionó a la microbiota oral como un modulador relevante de la inflamación sistémica.
La cavidad bucal albergó uno de los ecosistemas microbianos más complejos del organismo humano, conformado por más de 700 especies bacterianas que, en condiciones de eubiosis, contribuyeron a la homeostasis local y sistémica. La alteración de este equilibrio favoreció la disbiosis oral y el desarrollo de enfermedad periodontal como fuente crónica de mediadores inflamatorios. Estos procesos reforzaron el concepto de un eje oral–sistémico integrado y destacaron el valor diagnóstico de la saliva como fuente de biomarcadores de inflamación crónica sistémica.
Desarrollo
El actual manuscrito correspondió a un artículo de revisión de carácter original, elaborado bajo un enfoque integrador e interdisciplinario, que vinculó evidencia biomédica contemporánea con la formación médica desde la perspectiva de la odontología. Desde esta figura, la cavidad oral se presentó no solo como un sitio anatómico de interés odontológico, sino como un componente funcional del sistema inflamatorio sistémico, con implicaciones directas para la prevención, el diagnóstico y el abordaje clínico de las enfermedades crónicas en la práctica médica general.
1. La microbiota oral como ecosistema biológico integrado al sistema humano: La cavidad oral albergó uno de los ecosistemas microbianos más diversos del organismo, cuya estabilidad ecológica resultó determinante para la salud local y sistémica. Estudios clásicos y contemporáneos demostraron que la microbiota oral cumplió funciones metabólicas, inmunomoduladoras y estructurales, que trascendieron el ámbito odontológico tradicional (1,6,9,15). La comprensión de este ecosistema como una unidad funcional integrada constituyó la base conceptual del eje oral-sistémico (Figura 1).
Figura 1. Mecanismo fisiopatológico completo. Cavidad oral con biofilm disbiótico. Un diagrama secuencial vertical que explica, paso a paso, cómo la disbiosis oral conduce a inflamación sistémica: Cavidad oral con biofilm disbiótico (Porphyromonas gingivalis), Aumento de la permeabilidad epitelial periodontal, translocación de lipopolisacáridos a la circulación sistémica, activación del receptor tipo Toll 4, activación de NF-κB e inflamasoma NLRP3, liberación sostenida de citocinas proinflamatorias.
El microbioma oral estuvo compuesto por comunidades bacterianas organizadas en biopelículas dinámicas, cuya estabilidad dependió de interacciones ecológicas complejas entre los microorganismos y el hospedero (14,15). La diversidad microbiana no solo reflejó un estado de salud, sino que contribuyó activamente al mantenimiento de la homeostasis sistémica (10,13). Más allá de la identificación taxonómica, la actividad metabólica de la microbiota oral determinó la producción de metabolitos con impacto inmunológico y sistémico, incluidos los ácidos grasos de cadena corta, las proteasas y las endotoxinas bacterianas (4,16,17). La disbiosis oral representó una alteración cualitativa y funcional del microbioma, asociada con el predominio de patógenos periodontales y una respuesta inflamatoria persistente. Esta condición se vinculó de manera consistente con enfermedades sistémicas inflamatorias y metabólicas (2,7,11,19)
2. Factores moduladores de la disbiosis oral: Factores conductuales, ambientales y sistémicos, como la higiene bucodental deficiente, el tabaquismo, las dietas ricas en azúcares y los estados metabólicos alterados, favorecieron el establecimiento de un entorno disbiótico oral (1,22). Estas condiciones alteraron la arquitectura del biofilm dental y potenciaron la virulencia microbiana. El Porphyromonas gingivalis fue identificado como un microorganismo central en la disbiosis periodontal debido a su capacidad para modular la respuesta inmunitaria del hospedero, alterar la integridad epitelial y producir metabolitos con efectos sistémicos (7,8,19).
3. Metabolitos bacterianos orales e inmunoinflamación sistémica: Los metabolitos bacterianos derivados de la microbiota oral actuaron como mediadores funcionales entre la disbiosis local y la inflamación sistémica. La evidencia analizada sugirió que estos compuestos desempeñaron un papel activo en la endotoxemia metabólica y en la activación sostenida del sistema inmunitario (4,5,18). La alteración de la barrera epitelial gingival permitió el paso de bacterias y metabolitos al torrente sanguíneo, lo que desencadenó respuestas inflamatorias sistémicas de bajo grado asociadas con aterosclerosis, resistencia a la insulina y disfunción endotelial (8,12,18,20).
4. Eje oral-intestinal-sistémico: una visión integradora: La evidencia emergente indicó que la microbiota oral influyó en la composición y funcionalidad del microbioma intestinal, lo que provocó la alteración de la permeabilidad epitelial y la amplificación de la inflamación sistémica (4,9,13). La colonización ectópica de bacterias orales en el tracto gastrointestinal modificó la ecología intestinal y cambió mecanismos inmunorreguladores fundamentales para la homeostasis sistémica (4,10).
5. Implicaciones para la docencia médica desde la perspectiva odontológica: El reconocimiento del eje oral-sistémico planteó la necesidad de una transformación conceptual en la formación médica. La odontología aportó un marco clínico y fisiopatológico indispensable para comprender la inflamación crónica como un proceso sistémico integrado (3). La evaluación clínica de la salud bucodental ayudó a identificar focos inflamatorios crónicos y estimar riesgos sistémicos, lo que posicionó al conocimiento odontológico como una competencia clínica transversal en la formación médica (3,11). La saliva emergió como un fluido diagnóstico no invasivo que reflejó el estado bioquímico e inmunológico del organismo, con potencial aplicación en la detección temprana de enfermedades inflamatorias y neurodegenerativas (4,12).
Metodología
La investigación se desarrolló como una revisión integradora de la literatura científica, con enfoque sistemático y análisis cuantitativo descriptivo. Se efectuó una búsqueda exhaustiva en las bases de datos biomédicas PubMed, Scopus, SciELO y MDPI, de acuerdo con las directrices establecidas por la guía PRISMA 2020 (Tabla 1). Se incluyeron artículos publicados entre 2021 y enero de 2026 que abordaron la microbiota oral, sus metabolitos, la activación de rutas de señalización proinflamatorias y su impacto sobre biomarcadores de inflamación crónica sistémica.
Tabla 1. Listado de artículos relevantes analizados
Artículos investigados en bases de datos científicas con incursión en la medicina, publicados en el periodo 2021-2026. En la presente tabla se encuentran los correspondientes resultados y las conclusiones relevantes para nuestra investigación.
Este evento no se limitó a la patología local, sino que se erigió como un factor de riesgo determinante en la etiopatogenia de enfermedades crónicas no transmisibles. Entre estas destacaron la aterosclerosis, la resistencia periférica a la insulina en la diabetes tipo 2 y diversos cuadros neurodegenerativos, ratificando la salud oral como un eje esencial para la homeostasis metabólica e inmunológica del huésped. Modelo armónico de activación inflamatoria sistémica:
El rigor metodológico de los estudios seleccionados se evaluó mediante la aplicación de la Newcastle–Ottawa Scale y la herramienta AMSTAR 2, mientras que la calidad global de la evidencia se valoró conforme a los criterios del sistema GRADE. Las unidades de análisis integraron las variaciones en los subproductos del microbioma gastrointestinal, con énfasis en el nicho oral, la activación de la vía del factor nuclear kappa B y del complejo inflamasoma NLRP3, así como la cuantificación de biomarcadores séricos de inflamación, incluida la proteína C reactiva.
Discusión
Estudios previos demostraron que la cavidad oral no constituyó un compartimento aislado, sino un ecosistema dinámico con capacidad de influir en procesos fisiopatológicos sistémicos mediante la producción y diseminación de metabolitos bacterianos bioactivos (Arias-Moliz et al.; Márquez-Arrico et al.; Sedghi et al.)(2) (Figura 2).
Figura 2. Modelo hipotético esquemático para una vía de infección oral-vascular-pulmonar
Pino García Debora-Genetista: ¿Qué papel juega la microbiota oral en tu salud? https://24genetics.es/microbiota-oral-y-la-salud/?srsltid=AfmBOorMG0A7C9-lG-0IPFDunKUQ4GZVMhSrBu-b58arH4KOVNdkylc9. La persistencia adecuada de los virus dentro del biofilm subgingival y la capacidad de translocación del virus desde la saliva hasta la bolsa periodontal, ambas contribuyen a eludir la respuesta inmunitaria del anfitrión.
La disbiosis oral, caracterizada por la alteración cualitativa y funcional del biofilm dental, se asoció de manera consistente con la activación de rutas inmunoinflamatorias sistémicas. En particular, la Porphyromonas gingivalis fue determinada como un patógeno clave debido a su capacidad para modular la respuesta inmune del hospedero, alterar la integridad epitelial y producir endotoxinas con efectos sistémicos persistentes (Bui et al.; Hajishengallis y Chavakis) (7). La activación repetitiva del receptor tipo Toll 4 y del eje NF-κB/NLRP3 explicó, en gran medida, la instauración de un estado inflamatorio crónico de bajo grado, hallazgo congruente con lo descrito en enfermedades cardiovasculares y metabólicas (Tonetti y Van Dyke; Wang et al.) (14).
La evidencia revisada también respaldó la existencia de un eje oral-intestinal-sistémico funcionalmente integrado. La colonización ectópica de bacterias orales en el tracto gastrointestinal y la alteración de la permeabilidad epitelial intestinal amplificaron la respuesta inflamatoria sistémica, lo que coincidió con los planteamientos de Li et al. y Zhou et al. (9).
Desde la perspectiva educativa, los hallazgos respaldaron la propuesta de Gómez Córdova (1), quien planteó que la odontología debía integrarse de manera estructural en la formación médica para favorecer una comprensión sistémica del paciente. La evidencia analizada demostró que la salud oral constituyó un determinante clínico relevante en la prevención y el manejo de enfermedades crónicas, lo que justificó la implementación de modelos curriculares interdisciplinarios orientados a la medicina basada en sistemas, la prevención primaria y la colaboración interprofesional.
Conclusiones
La evidencia científica analizada posibilitó establecer que la disbiosis del microbioma gastrointestinal, particularmente, en el nicho oral, desempeñó un papel determinante en la génesis de un estado inflamatorio sistémico crónico de baja intensidad. La translocación de patógenos periodontales y de sus productos metabólicos, especialmente el lipopolisacárido, se identificó como el evento fisiopatológico central en la activación de las vías inmunoinflamatorias mediadas por el receptor tipo Toll 4, el factor nuclear kappa B y el complejo inflamasoma NLRP3. Esta activación indujo una liberación sostenida de citocinas proinflamatorias, consolidando un entorno inflamatorio persistente con repercusiones sistémicas.
Tabla 2. Impacto de los metabolitos orales en los marcadores de inflamación sistémica
Los resultados confirman que la translocación de metabolitos a través del torrente sanguíneo afecta diversos sistemas. Se observó una correlación crítica entre la microbiota oral y el riesgo cardiometabólico a través del eje oral-intestinal (Artículos 6, 7).
Tabla 3. Relación entre disbiosis oral y enfermedades crónicas según evidencia revisada
p < .05. El valor p representa la significancia estadística reportada en los estudios fuente analizados (Artículos 4, 15, 20, 22, 24). En conjunto, los resultados respaldan el enfoque del eje oral-intestinal y subrayan la necesidad de incorporar el conocimiento odontológico en la formación médica, promoviendo estrategias preventivas e interdisciplinarias orientadas a la reducción del riesgo de enfermedades crónicas.
Estos mecanismos explicaron la conexión biológica entre la salud oral y la inflamación sistémica sostenida, y reforzaron la noción de que la cavidad bucal actuó como un regulador activo de la homeostasis inmunometabólica. Los hallazgos clínicos corroboraron una asociación consistente entre el desequilibrio microbiano oral y la progresión de enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos y afecciones neurodegenerativas.
Desde una perspectiva clínica y formativa, los resultados confirmaron que el conocimiento odontológico fue un elemento decisivo l para la comprensión integral de la fisiopatología de las enfermedades crónicas no transmisibles. Asimismo, la metabolómica salival emergió como una herramienta diagnóstica prometedora para la detección temprana del riesgo sistémico, antes de la manifestación clínica.
Referencias
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Cómo citar el presente artículo:
Gómez C. Metabolitos bacterianos de la microbiota oral como indicadores clave de inflamación crónica sistémica. Revisión bibliográfica. Indexia. Abril 2026.
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