CARTAS AL EDITOR

El desafío del radiólogo clínico en la era digital. Volver a mirar al paciente más allá de la imagen

The challenge for the clinical radiologist: to look at the patient again beyond the image

René Samaniego Idrovo 1A

    1. Médico Radiólogo, Servicio de Imágenes, Hospital de la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer SOLCA Núcleo de Loja, Ecuador

ORCID: 0009-0002-6241-1617

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Fecha recepción: 11-02-2026
Fecha aceptación: 30-03-2026
Fecha publicación: 30-04-2026
DOI: 10.65183/revind.e16.05

Resumen

En la era digital, la radiología y el radiólogo enfrentan el desafío de preservar su esencia clínica frente al vertiginoso avance tecnológico. La expansión de la inteligencia artificial, la telerradiología y los sistemas digitales han transformado profundamente los flujos de trabajo en los servicios de diagnóstico por imágenes. Este editorial propone una reflexión sobre la necesidad de revalorizar el rol del radiólogo clínico como integrador del diagnóstico y garante del vínculo entre la imagen médica y el contexto clínico del paciente.

Impacto de la tecnología en la práctica clínica

“La radiología nunca ha tenido tanta tecnología… ni ha estado tan lejos del paciente”.

La radiología contemporánea se encuentra en un punto de inflexión. La incorporación masiva de herramientas digitales, la expansión de la telerradiología y el desarrollo acelerado de sistemas de inteligencia artificial han transformado la práctica radiológica, optimizando la productividad diagnóstica y ampliando las capacidades de detección de múltiples enfermedades (1,3).

Sin embargo, este progreso tecnológico también ha favorecido un gradual distanciamiento entre el radiólogo y el paciente. En muchos entornos hospitalarios, la interacción directa con los equipos clínicos y con el propio paciente se han reducido, desplazando la actividad del especialista hacia estaciones de trabajo digitales donde las imágenes llegan desprovistas del contexto clínico que les da verdadero significado.

En este escenario ha resurgido con fuerza el concepto del radiólogo clínico: un profesional que no se limita a describir imágenes, sino que integra hallazgos, correlaciona datos clínicos y participa activamente en la toma de decisiones médicas.

La contribución del radiólogo trasciende la simple descripción anatómica de las imágenes. Su función consiste en interpretar los hallazgos dentro del contexto clínico del paciente, estimar probabilidades diagnósticas y aportar información que contribuya a orientar la conducta médica. Esta capacidad de integrar conocimiento anatómico, fisiopatológico y clínico constituye un componente esencial del ejercicio radiológico y difícilmente puede ser reemplazada por sistemas automatizados.

En muchos países de América Latina, el ejercicio de la radiología presenta, además, características particulares. Con frecuencia los estudios de imagen son solicitados con información clínica limitada o incompleta, lo que obliga al radiólogo a interpretar los hallazgos dentro de un marco clínico más amplio y a formular hipótesis diagnósticas que orienten la conducta médica. En determinados contextos asistenciales, especialmente en centros con recursos limitados, el especialista en imágenes puede convertirse en uno de los principales actores en la valoración inicial.

Algunas modalidades diagnósticas refuerzan aún más esta dimensión clínica de la especialidad. El ultrasonido, por ejemplo, continúa siendo una técnica claramente dependiente del operador. Durante el estudio ecográfico, el radiólogo selecciona planos de evaluación, modifica estrategias de exploración en tiempo real y correlaciona los hallazgos con los síntomas del paciente durante el acto diagnóstico. De manera similar, diversos procedimientos guiados por fluoroscopia o intervencionismo radiológico implican interacción directa con el paciente y toma de decisiones inmediatas durante el procedimiento.

Estos escenarios ponen de manifiesto que la radiología sigue siendo una especialidad profundamente médica en la cual la interpretación de la imagen se encuentra inseparablemente vinculada al razonamiento clínico.

Las herramientas basadas en inteligencia artificial representan, sin duda, uno de los desarrollos más prometedores en la radiología contemporánea. Diversos estudios han demostrado su potencial para mejorar la detección de hallazgos sutiles, optimizar flujos de trabajo y reducir tareas repetitivas (1,3). No obstante, su mayor valor se alcanza cuando se utilizan como sistemas de apoyo al juicio clínico del radiólogo y no como sustitutos de la interpretación médica.

En este sentido, lejos de desplazar al especialista, estas tecnologías pueden liberar tiempo para la discusión interdisciplinaria,  para intervenir en comités clínicos o elaborar informes radiológicos que integren hallazgos y orienten decisiones terapéuticas; actividades que son de mayor valor clínico.

Recuperar el espíritu clínico de la radiología implica también repensar el modo en que se comunican los resultados. Más allá de limitarse a la enumeración de hallazgos, un informe radiológico debería constituirse en una herramienta de comunicación médica que integre los datos disponibles y contribuya a clarificar el proceso diagnóstico.

Asimismo, volver a mirar al paciente detrás de la imagen significa reconocer que la precisión diagnóstica no depende exclusivamente de la tecnología o de los algoritmos, sino de la capacidad del radiólogo para interpretar la enfermedad dentro de su contexto clínico y humano.

El radiólogo clínico no es simplemente quien describe imágenes; también es quien correlaciona hallazgos, formula hipótesis diagnósticas y participa activamente en el proceso de toma de decisiones médicas junto al equipo tratante.

El futuro de la radiología será inevitablemente tecnológico. Sin embargo, la responsabilidad fundamental con el paciente continúa siendo esencialmente médica. El desafío de la radiología del siglo XXI no consiste en elegir entre inteligencia artificial o juicio clínico; al contrario, es integrar ambas dimensiones para fortalecer una práctica radiológica centrada en el paciente.

Conclusión

El desafío actual de la radiología no consiste en delegar en la tecnología aquello que corresponde al juicio médico, sino en utilizarla para ampliar nuestras capacidades diagnósticas. La inteligencia artificial puede optimizar procesos, pero la interpretación clínica, la integración diagnóstica y la responsabilidad con el paciente continúan siendo funciones esencialmente humanas.

Declaración de uso de herramientas digitales

El autor declara que utilizó herramientas digitales de apoyo para revisión lingüística y mejora en el estilo del manuscrito. La elaboración del artículo, el análisis conceptual, la redacción final y la responsabilidad científica del contenido corresponden íntegramente al autor.

Referencias

  1. Thrall JH. Artificial intelligence and machine learning in radiology: opportunities, challenges, pitfalls, and criteria for success. J Am Coll Radiol. 2018;15:504–508. doi: 10.1016/j.jacr.2017.12.026
  2. European Society of Radiology. What the radiologist should know about artificial intelligence – an ESR white paper. Insights Imaging. 2019;10:44. doi: 10.1186/s13244-019-0738-2
  3. Recht MP, Bryan RN. Artificial intelligence: threat or boon to radiologists? J Am Coll Radiol. 2017;14:1476–1480. doi: 10.1016/j.jacr.2017.07.007
  4. Gutiérrez FR. The challenges of radiology resident training in Latin America. Radiología (English Edition). 2020. doi: 10.1016/j.rxeng.2020.09.001
  5. Gorospe-Sarasúa L, et al. Challenges of Radiology education in the era of artificial intelligence. Radiología (English Edition). 2022. doi: 10.1016/j.rxeng.2021.06.002

Cómo citar el presente artículo:

Samaniego R. El desafío del radiólogo clínico en la era digital. Volver a mirar al paciente más allá de la imagen. Cartas al editor. Indexia. Abril 2026.

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